La semana pasada no vinieron de tierras lejanas... Y eso es una de las peores cosas que les puede pasar a los habitantes del piso del Barrio Chino. Sobretodo porque llevábamos tres semanas haciendo bondad y ya tocaba tratar con Abdy, que si no luego uno se acostumbra a la vida sana y eso es algo que no se puede permitir a nuestra edad.
Así que, para que la Truchi, el Pequeño Indiana y yo no nos quedemos huérfanos de especias, unamos nuestras almas y recémosle a nuestro simpático chamán, que la esperanza en nuestro querido Afgano es lo último que se pierde.
viernes, 27 de junio de 2008
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