martes, 16 de septiembre de 2008
Me deprimo
Esta mañana decía que me aburría, ahora digo que me deprimo. Esta semana se me antoja una mierda, compromisos y más compromisos. Y lo que me apetece hacer resulta que no se puede. Maldita mi suerte. Este fin de semana se me antoja otra mierda más grande si cabe. Mi madre está enfadada, no lo dice pero se lo noto. Está enfadada desde el día que fui a comer con mis abuelos hace un par de findes. Y sigue igual. Este domingo toca otra puta comida por culpa del restaurante de mierda que eligió mi padre la pasada vez. La noche anterior tengo una cena que acabará tarde y con mucho alcohol, tendré que madrugar e ir de resacón. No podré ir al concierto de Extremoduro porque es el mismo día que el cumpleaños de mi hermano y el 6 de octubre, día en que pensaba irme de vacaciones, cumple años mi padre así que cualquiera le dice que no voy a estar. La semana que viene, semana que a mí me apetecía coger de vacaciones, es la anterior a un acontecimiento muy importante en mi curro, con lo cual he de postergarlas a octubre. Estoy harta del mundo, de la gente, de los compromisos, de que siempren esperen de mí algo y yo siempre diga que sí a todo. Quiero aprender a decir que no, quiero ir a mi bola. Ayer le decía al pequeño indiana jones que no tenía necesidad de estar sola, pues ahora sí, ahora no quiero ver a nadie. Quiero que no me estresen con sus necesidades y que tengan en cuenta las mías. Quiero que me dejen en paz. No quiero compromisos. Odio hacer las cosas por obligación o por caridad. No es sincero. Estoy hasta las narices de todos, de los que reclaman mi atención y de los que no la quieren.
Me aburro
Últimamente me aburro; me he acomodado y mi vida empieza a ser monótona. Necesito cambiar de aires, empezar a hacer cosas, moverme un poco, o conocer gente nueva. Necesito emoción. Todo a mi alrededor empieza a tornarse gris y no me quiero quedar estancada. Viajar puede ser la solución. Irme una semanita por ahí para cambiar de aires. O empezar un ciclo de actividades o mini-viajes. Yo que sé, ir al Tibidabo, que hace tiempo que me apetece, alquilar una casa rural con los colegas, con muchos colegas, ir al teatro, esquiar, ¡este invierno no me quedo sin esquiar!
La vida pasa muy deprisa y como te quedes quieto se te escapa lo mejor. Corres el peligro de quedarte inmóvil mientras todo gira a tu alrededor. Tengo que dejar de pensar en los demás y empezar a pensar en mi misma. No tengo que tener miedo a perder, porque si no avanzo no ganaré nada, y lo que ya tengo puede que lo pierda igualmente si me quedo quieta. Tengo que ser un poco más egoísta con mi tiempo, con mis proyectos ya que no puedo supeditarlos a los de los demás. Tengo que perder ese vicio que me autoimpongo voluntariamente, pero que no es nada sano.
Decidido; he de vencer mi pereza, mi acomodamiento y tengo que empezar a moverme. Organizar cosas que me apetezcan, ya que aunque me lo paso muy bien dejándome llevar por las que preparan las demás, yo también tengo muchas cosas que me apetecen hacer, y que tengo aparcadas por falta de voluntad (que no de ganas). Tengo que marcarme unos mínimos.
1-Esta misma semana reservo una semanita de hotel. Fin de semana incluido. Porque yo lo valgo, y porque me lo he ganado, coño!
2-En cuanto abran las pistas, ahí que se va la menda a revolcarse por la nieve. Me he quedado años sin esquiar por culpa de mi ex, bueno mejor dicho por mi culpa al no querer disgustarlo. Y ahora me da pereza, pero tengo muchísimas ganas. Ese será mi desafío contra la pereza.
3-Antes de que llegue el invierno me planto en el Tibidabo. Voluntarios no me van a faltar.
4-Madrid. Tengo que ir a Madrid antes de que acabe el año. Tengo que visitar a mis primas e irme de cañas con Jose. (Otro desafío contra la pereza, y contra mi cuenta corriente)
5-Tengo que montar una fiestecilla en mi casa como las de antaño. (De las de años atrás, de las buenas, de las interminables, de las que cuesta caminar al dia siguiente por la peña que hay durmiendo en el suelo)
6-Quiero ir a Rupit con el Pequeño Indiana Jones antes de que haga frío. (Esto depende de las ganas que tenga él, claro, y de que encontremos un coche) Pero bueno, lo importante es que me apetece ir con él. Y si tenemos tiempo, pasta y ganas me encantaría hacer con él más de una escapada. Es lo que tiene mi pequeño aprendiz de Vaquilla, que no me aburro de él. Que rabia me da que me resulte tan interesante, ¡me está rompiendo todos los esquemas el cabroncete!
La vida pasa muy deprisa y como te quedes quieto se te escapa lo mejor. Corres el peligro de quedarte inmóvil mientras todo gira a tu alrededor. Tengo que dejar de pensar en los demás y empezar a pensar en mi misma. No tengo que tener miedo a perder, porque si no avanzo no ganaré nada, y lo que ya tengo puede que lo pierda igualmente si me quedo quieta. Tengo que ser un poco más egoísta con mi tiempo, con mis proyectos ya que no puedo supeditarlos a los de los demás. Tengo que perder ese vicio que me autoimpongo voluntariamente, pero que no es nada sano.
Decidido; he de vencer mi pereza, mi acomodamiento y tengo que empezar a moverme. Organizar cosas que me apetezcan, ya que aunque me lo paso muy bien dejándome llevar por las que preparan las demás, yo también tengo muchas cosas que me apetecen hacer, y que tengo aparcadas por falta de voluntad (que no de ganas). Tengo que marcarme unos mínimos.
1-Esta misma semana reservo una semanita de hotel. Fin de semana incluido. Porque yo lo valgo, y porque me lo he ganado, coño!
2-En cuanto abran las pistas, ahí que se va la menda a revolcarse por la nieve. Me he quedado años sin esquiar por culpa de mi ex, bueno mejor dicho por mi culpa al no querer disgustarlo. Y ahora me da pereza, pero tengo muchísimas ganas. Ese será mi desafío contra la pereza.
3-Antes de que llegue el invierno me planto en el Tibidabo. Voluntarios no me van a faltar.
4-Madrid. Tengo que ir a Madrid antes de que acabe el año. Tengo que visitar a mis primas e irme de cañas con Jose. (Otro desafío contra la pereza, y contra mi cuenta corriente)
5-Tengo que montar una fiestecilla en mi casa como las de antaño. (De las de años atrás, de las buenas, de las interminables, de las que cuesta caminar al dia siguiente por la peña que hay durmiendo en el suelo)
6-Quiero ir a Rupit con el Pequeño Indiana Jones antes de que haga frío. (Esto depende de las ganas que tenga él, claro, y de que encontremos un coche) Pero bueno, lo importante es que me apetece ir con él. Y si tenemos tiempo, pasta y ganas me encantaría hacer con él más de una escapada. Es lo que tiene mi pequeño aprendiz de Vaquilla, que no me aburro de él. Que rabia me da que me resulte tan interesante, ¡me está rompiendo todos los esquemas el cabroncete!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)